Yo soy la más chica de 5 hermanos, separada del que viene antes de mi por 6 años de diferencia. Soy lo que se diceun concho. El concho de la familia.
Y si a eso se le suma que mis padres se pusieron en campaña recién a los 30 y 35 años de edad, da como resultado un concho de 26 con unos padres de 67 y 72 años respectivamente.
Por años las diferencias generacionales entre nosotros han tenido dos caminos a seguir:
1) La abolición de ciertos temas por parte de mis padres (llamese no preguntar por drogas, curaderas o preferencias sexuales, entre otros)
Ó
2) La negación absoluta de nuestra libertad como hijos suyos de ejercer ciertas libertades como irnos de vacas con los pololos (si no estan los padres para ponerle el calzón de castidad a una).
Y bueno, no digamos que el Team '70 lo hizo tan bien. Mis 4 hermanos mayores nunca reconocieron a mis padres haber fumado nada ilegal, haberse acostado con nadie antes de pisar el palito forever, o haber tenido problemas con la ley, por ejemplo.
Todos ellos optaron por la omisión hasta el día de hoy, y si bien no me consta que ninguno de ellos se haya fumao algo más ilegal que un pito o que alguno haya tenido problemas con la ley, si me consta que por lo menos mis hermanas si se iban a la playa con el pololo, sin ni promesa de roca de por medio.
Obvio! esq obvio!
¿Quien no quiere dormir acurrucadito en la playa invernal y conocer bien conocío al tipo que tiene al lado antes de decidir siquiera seguir por un par de años más juntos?
El punto es que resulta que hace dos días, después de un agotador día familiar decidí irme a refugiar a casa de J.
Estaba resfriada y emocionalmente agotada y me quedé durmiendo todo el día en su casa, y toda la noche también. Al telefono mi papá me dijo cuidate el resfrio y nose que más... Y yo, tupendo, qué me han dicho, medio nerviosa igual, colgué y dormi de lo más bien con mi Negro al lao.
Pero la realidad mamística me tenía preparada una encrucijada que sólo ellas, las madres, saben hacer.
A la siguiente mañana, con esa mirada puntillosa de quien te saca mentira por verdad me preguntó unas 10 cosas y entremedio, camuflada, la pregunta q nunca me habría atrevido a contestar... Oye, y tu te estas acostando con este niñito?
A lo que yo, con el más digno hilo de voz que he podido poner le contesté - Si mamá.
Plop!

Solo alguien que sufre el mismo mal familiar que yo entendería el suspenso de ese momento.

Con un amplio suspiro, entonces, mi madre comenzó una conversación que pasó por varios lugares comunes para mi:

Que una se tiene que hacer respetar (hasta casarse porque después ya no es lo mismo, pq ahi uno tiene al hombre comprometio... o de las bolas o como se diga, no supe cual lectura se aplicaba más)...
Que hay cosas que se tienen que vivir en su momento (antes de casarse una tiene q mantenerse lo más desinformada que pueda, no vaya a ser que después cache que no te tocó lo mejorcito que había...)
Que la mujer se entrega entera y el hombre saca lo que quiere y se va (¡!)...
Que la que sale perdiendo al final es una (supongamos que se refiere a un posible embarazo, aunque si uno se cuida se supone que también sale perdiendo, asi que supongo que uno lo que pierde es el himen... que debe valer millones en alguna parte, porque sino, no se de que le sirve a una)...
Y así... Todo ese Mundomágico que había quebrado en mi cabeza hacía unos años.
Y después de unas frases bien pensadas con las que traté de debatir, entendí que no importaba porque esa verdad absoluta estaba tan adentrada en la mentalidad de mi madre que el mejor regalo en ese momento era saber que contra todo pronóstico apocalíptico de la quinceañera que todavía llevo en mi, ella todavía me quería.
Eso es todo.
Ella me quiere, y después supe que mi papá también me quería, aun cuando era una niñita "confundida" con esta "relación carnal" (del terror!!! Asi tal cual lo dijo mi padre, relación carnal... Y eso que mi mamá no le contó que yo le había confesado que con mi eterno ex también había tenido lo mio... ooops).
Y bueno, hoy, a dos días de la ecatombe puedo respirar tranquila... hice lo que ninguno de mis hermanos hizo nunca, y supongo que me fue mejor de lo que les habría ido a ellos, porque las tropas ya a estas alturas están en descanzo...
Lo único malo es que talvez ya no sea tan bienvenida mi idea de quedarme a alojar afuera... y quizas a mi pobre J. lo miren bien mirao la proxima vez que lo vean... Pero ya no soy una mentirosa, ahora soy una perdida, pero no más una mentirosa. Y eso me alegra.
Y bueno, nota a parte, si mi mamá supiera... se muere. Tan bien le salió todo a ellos, que pobres si supieran la cantidad de variables que uno maneja en la vida... que ya no es blanco o negro... que ese mapa mental hace tiempo que se cambió por otro...
Irá a existir una brecha tan grande después con mis hijos y sobrinos? o es de verdad la generación de nosotros una generación abierta y tolerante?
Veamos.