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La Coctelera

Ruidosa Cabeza

5 Junio 2006

Todo tiempo pasado fue bacan (parte 2)

Mi anterior escrito aceerca de la niñez trataba acerca de las cosas que hicieron de mi niñez, y la de tantos otros, una niñez en particular, por la epoca, el lugar, la moda y hasta la tecnología.
Ahora, pensando ultimamente, he llegado a elaborar cierta nostalgia por la niñez, no tanto por el tiempo en que la viví, sino por otra serie de hechos que la hacían tanto más fácil y fluida que la adultez que tanto una extraña cuando es una niña.
He aqui una enumeración de hechos que me hacen pensar que todo tiempo pasado fue bacan, aunque eso no significa en absoluto que no encuentre en la adultez ciertos valores imprescindibles...

- Las amistades.
Por lo general las amigas fluctuaban de un año a otro. Siempre había un vecino/a nuevo/a con quien entablar amistad.
Era como un hecho de la naturaleza que los niños se hicieran amigos. A no ser que fueras extremadamente perno, lo más probable es que donde fuera al menos servías pa rellenar un equipo de naciones, o ser arquero suplente.
Ahora, en cambio, la cosa es más bien al revés. la mayoría de las veces no tienes ganas de entablar nuevas amistades. Aun cuando a mis amigas las vea tarde mal y nunca, es casi improbable que me atreva a intercambiar telefonos con alguien extraño.
Una vez, caminando por Av. Republica, me encontré con una francesa que estaba buscando empanadas para almorzar, igual que yo. Conversamos un rato. Resultó que estaba de intercambio y no conocia mucha gente. Intercambiamos telefonos y nos despedimos.
Al instante, ya me senntía como lesbiana primeriza. Como si intercambiar telefonos con alguien que pudiera resultar tu amigo fuera algo que es menos probable que pinchar con una francesa en la calle República.

- Los Papás
En verdad, me parece que ultimamente me es más facil relacionarme con mis papás de una manera racional. Cuando niña, todo eran peleas o regaloneos. No existía esta paz que ahora reina nuestras relaciones.
El problema está en que cuando era chica, no solo no veía los defectos de mis padres, sino que los que me inventaba, para mi propio beneficio, eran rebatidos con odio, portazos y llanto, cuando me negaban algún permiso o me obligaban a ir a misa.
Ahora en cambio, es todo más relajado, pero es tambien más interiormente doloroso.
Ver que el amor de tu vida se hace viejito y que la princesa que es tu mamá esta con manchitas en la piel, denotando una vejez acelerada, es algo en muchos casos más violento que un palmotazo de esos de cuando chica.
El asumir a tus papás como gente, con defectos, cualidades, logros y metas (con y sin cumplir), es algo que es mucho más fuerte de lo que uno podría llegar a saber. Como cuando muere un tio, y descubres que la casta de superheroes no era lo inmortal que tu pensabas.
Además de eso, y antes que eso probablemente, está el asumir que todas esas cosas que te cargan de ellos cuando tienes 15, 18, 25, es finalmente parte de ellos. Que tu mamá ya no fue tu amiga, que tu papá ya no fue todo lo buena onda que querias que fuera. Es más duro y mas dificil que no asumirlo nunca.

- Los sentidos
Se acuerdan cuando la tierra mojada en tus manos era lo mejor que te podía pasar?
O cuando la herida que te hiciste en la rodilla te era el trofeo del día por haber logrado por primera vez andar en skate?
Ahora cuando es invierno, los días me parecen fomes. Probablemente porque ahora me sentiría loca de salir a recolectar hojitas amarillas; no podría salir al patio a mojarme con la lluvia por puro gusto; y menos dedicarme la tarde entera a pisar las hojas que crijen bajo mis pies en la plaza de al frente.

- Las penas
Al igual que con los padres, ahora las penas son mas hondas.
Cuando chica me retaban y lloraba. Se pasaba.
Me caía, me paraba. Se pasaba con bialcohol y un dulce.
Mi hermano me quitaba el control de la tele (en este caso la perlla, que la sacaba el maldito, pa puro evitar que yo le cambiara sus monos feos...). Llegaba mi mamá o mi otro hermano, lo retaba o le pegaba (depende quien llegara... jeje) y todo volvía a ser un mundo justo y feliz.
Ahora es un poco más dificil.
Cuando En la u me estoy echando un ramo ya no lloro, me urjo y estudio, trabajo, me humillo y estreso; por lo menos por dos semanas hasta que logre demostrarle al profe que no soy una pajera.
Cuando la vida te da porrazos repentinos, como cuando te patean, no hay bialcohol que evite que te sientas infectada por un mal incurable. Tampoco hay chocolate que te pase la pena. Menos palmotazo que convenza al otro de devolverte lo que te ha quitado.
Es todo pensar, llorar, hechar pa afuera y recordar los errores para no repetirlos denuevo.
Además es más dificil volver a correr a la misma velocidad. Da mucho más miedo el volverse a caer.
Y cuando la vida te coharta, cuando la plata escasea, cuando el tiempo no da, no viene nadie a ayudarte con tanta disposicion, porque ahora somos todos los que estamos igual y cada uno se las ve solito, aunque exista el apoyo, nadie puede solucionarnos la vida como cuando chicos.

- Los amores
Probablemente este punto es el que creo q mas ha mejorado con los años, aunque duelen más cuando terminan, son más ricos, mas compartidos y mas profundos.
Lo que si, es que recuerdo que cuando chica los niños que me gustaban eran algo que yo veía en technicolor.
No es por ofender, también de adulta he encontrado uno por ahi.
El hecho es que me acuerdo de este vecino mio, de cuando tenía como 11 años. Me acuerdo que tenia los ojos miel intenso, las pestañas más largas que haya visto. Me acuerdo de unos rulos perfectos, y un olorcito a camisa planchada que no he llegado a sentir nuevamente.
Era como si al rededor suyo hubiera un halo de luz que hacia tod más brillante, nuevo y a lo ken de la barbie... Mi sueño de niña, en fin.
Una vez, hace como 5 meses, iba en la micro y al lado mío se sienta un cabro de como 15 años. Eran las 11 de un sabado, y probablemente iba a un carrete. Y era obvio, me llegó a gustar un poco, todo por ese olor a recien duchadito, con las orejas rojitas, a colonia bien puesta pa impresionar a alguna niñita, además de esa galanura que sólo tienen los de 15, cuando no tienen idea qué les vemos las mujeres a ellos.

Supongo que todo tiempo pasado fue distinto, debe haber tenido artos contras. Pero por el momento, en mi evolución hacia la adultez, no puedo dejar de extrañar la vida que se endulzaba con cola cao y con ver a alguien ganandose el auto en sabados gigantes.

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1 comentario · Escribe aquí tu comentario

Ricardo

Ricardo dijo

Comparto tu nostalgia por algunas cosas de la niñez. Sin embargo me he dado cuenta de que, si uno la hace bien, hacerse viejo es bacán y muchas cosas mejoran (excepto con los sentidos porque el pucho me mató el olfato)

Te juro que el dolor de terminar una relación es menor mientras mas "maduro" eres. De partida porque la madurez te ayuda a minimizar la probabilidad de meterte en una relación que no funcione. Segundo porque la experiencia te ayuda a entender que nunca es el fin del mundo.

Yo tengo como 3 años más que tu... eso implica que no tengo mucha más experiencia, sin embargo mis ultimos 3 años fueron duros e intensos (una mini vida comprimida en ellos) y saque algunas de las conclusiones que te digo.

Claro que parte de hacerse viejo es cagarla un par (o muchas) veces... crecer duele, pero hacerlo a conciencia y aprenciendo sirve... y yo pienso que a la larga eso aumenta tu probabilidad de ser feliz.... hasta que lleguen los hijos y la empiezen a cagar por ti.... pero asi es el ciclo.

saludos

6 Junio 2006 | 10:37 PM

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